20/11/11

 
Las revistas de moda, las vallas publicitarias y los anuncios de televisión son una galería inagotable de cuerpos perfectos generados por una legión de retocadores gráficos, como el PhotoShop, que se encargan de borrar los pequeños defectos y sustituirlos por traseros que vencen la fuerza de la gravedad, escotes turgentes y rostros impecables.

Algunos países están considerando poner coto a esta práctica porque consideran que puede contribuir a instaurar modelos físicos nocivos para los adolescentes. Los legisladores británicos están estudiando prohibir los arreglos en anuncios protagonizados por menores de 16 años. En Francia, han dado un paso más allá. La diputada Velérie Boyer, que pertenece al partido del presidente Nicolas Sarkozy (UMP), presentó una propuesta de ley que obligaría a las publicaciones a advertir cuando las imágenes están retocadas. De lo contrario, los infractores tendrían que pagar multas cercanas a los 34.500 euros. “Esas fotos pueden hacer que la gente crea en realidades que no existen”, dijo Boyer al presentar su propuesta, añadiendo que imágenes como ésas estaban minando la capacidad de mujeres jóvenes de determinar su propio destino.

La medida planteada ha cruzado el charco y ahora es enarbolada por un grupo de padres estadounidenses que han puesto en marcha la campaña Self Esteem Act -Acto de Autoestima-, que promueve una ley antiPhotoshop. "No podemos ignorar que esta cultura de la belleza tiene efectos tremendamente negativos sobre las niñas", explica una de las madres implicadas en la campaña, Eva Matlins. Esta estadounidense que califica el asunto como "un problema serio". "Nuestra hija tiene cinco años y pronto va a empezar a ver estos anuncios. Queremos que se contextualice cada vez que lo ven, al igual que se hace con un paquete de cigarrillos", exige a las autoridades.
.El defensor del menor español, Arturo Canalda, no tiene tan claro que sea necesario legislar al respecto: "El planteamiento es un poco exagerado. La única manera de combatir una visión excesivamente idealizada del cuerpo es trabajar en casa y en la escuela en una educación integral, que favorezca los hábitos saludables y la aceptación de la propia imagen. No podemos pretender que todo esté regulado por ley".

Manuel Outumuro, un fotógrafo de moda que ha publicado en revistas internacionales como Vogue o Elle, apoya el punto de vista de Canalda: "Una fotografía artística depende del criterio del autor. Me parece que no debería hacerse una censura previa mediante marcas de agua o de cualquier otro tipo". Este profesional considera que se ha exagerado la influencia de las modelos sobre las adolescentes: "Hace unos años visité un centro de rehabilitación para anoréxicas y bulímicas en el Paseo de Gracia [Barcelona] y me encontré con que la mayoría de las chicas no había visto nunca un desfile. La mayoría de sus ídolos eran mujeres con curvas como Shakira o Beyoncé. Eso me hizo darme cuenta de que la solución no es criminalizar a las modelos delgadas y subirlas a una báscula, sino tratar de escuchar a las quinceañeras para paliar sus inseguridades".

La Confederación española de asociaciones de padres y madres de alumnos (CEAPA) se niega a ver al sector de la moda como algo inocuo y asegura que las familias se sienten "indefensas" para prevenir en solitario la anorexia. "Consideramos urgente que los empresarios de la publicidad, del sector textil y del diseño de moda acaben con el mensaje de la extrema delgadez como canon de belleza. Si no hay una autorregulación en este sector, las autoridades sanitarias deberían tomar la iniciativa y fijar una normativa básica que prohíba la manipulación de imágenes o la participación de modelos extremadamente delgadas en desfiles para proteger a niños y adolescentes de enfermedades alimentarias", señala el presidente, Jesús María Sánchez.

Isabel Montero, psicóloga especialista en trastornos de la conducta alimentaria, se suma a la propuesta. "La avalancha de mensajes sobre la supuesta perfección a la que tenemos que aspirar es excesiva y en algunos casos raya la inmoralidad", dice. Ricardo Miras, un fotógrafo que ha trabajado en campañas internacionales para marcas como Nike, Carolina Herrera o Rolex, también sitúa el debate en torno a la responsabilidad social: "Un adulto bien formado se enfrenta a la publicidad de forma diferente que un adolescente en pleno desarrollo. La sociedad tiene que darles herramientas para juzgarlos con criterio y fomentar valores más humanos. No podemos dejar esa tarea a las familias y desentendernos". Miras está a favor de que los propios profesionales establezcan unos límites y opina que se debería prohibir el licuado. "Yo solo permitiría el tratamiento de la piel en cuanto al color y la textura", comenta.

Paula Vázquez conoce bien los peligros del retoque fotográfico. La presentadora acusó en julio a In touch de manipular una foto en la que aparecía extremadamente delgada para ilustrar un reportaje sobre defectos de famosas. La revista lo negó, pero Vázquez contraatacó publicando en su cuenta de Twitter una instantánea en la que aparecía en bikini con un ejemplar de El País del mismo día para certificar que no se trataba de ninguna instantánea antigua y que su físico es saludable. "Un buen fotógrafo saca partido a tus virtudes sin convertirte en otra persona. Nadie tiene la piel perfecta, no tiene sentido que hagamos creer lo contrario a la gente. Una marca que indique que una imagen está retocada ayudaría a los jóvenes a sacudirse los complejos y se convertiría en una garantía más, como los certificados de calidad o el copyright".

Fuente: www.elpais.com

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