22/11/2010

 

 

El modelo educativo hiperprotector de los padres hacia los hijos "influye de manera decisiva" en el desarrollo y el tratamiento de enfermedades como la anorexia o la bulimia, enfermedades que registran una tasa de mortalidad del 8 al 10 por ciento, mayor que la de cualquier otro trastorno mental. Valencia, 22 nov (EFE).

Así se ha puesto de manifiesto durante las séptimas Jornadas Internacionales sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria, que hasta el 24 de noviembre reúne en Valencia a expertos en estos trastornos.

Según fuentes de la organización, en España ha aumentado el número de afectados por estos trastornos, sobre todo entre niñas de 12 y 13 años y mujeres de entre 30 y 40, sectores que ya no se corresponden al grupo al que tradicionalmente se asociaban, es decir, adolescentes de 14 a 18 años.

El director del simposio, Luis Rojo, catedrático de Psiquiatría de la Universitat de València y máximo responsable de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Hospital La Fe de Valencia, ha destacado la influencia de los factores ambientales en el desarrollo de la anorexia.

Según Rojo, la anorexia es una enfermedad mental con una base genética importante, pero la influencia de determinados factores ambientales- principalmente, sociales y culturales- favorece su aparición.

En los casos graves, según el experto, el componente de heredabilidad es del 56 por ciento, mientras que entre los pacientes leves, los factores ambientales representan un 68 por ciento.

Para Rojo, "el entorno social, que ejerce tanta presión sobre el culto al cuerpo, facilita que los sujetos más predispuestos a sufrir este tipo de patologías se manifieste", por ello considera que la prevención de estos trastornos "pasaría por lograr un entono social menos permisivo con la apología de la delgadez".

Por su parte, el catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Sevilla, José Giner, ha hecho hincapié en la complejidad de la anorexia como "trastorno básicamente humano" que integra modelos biológicos, sociales, culturales y psicóticos.

José Giner ha matizado que el paciente con anorexia "no se niega a comer, sino a alimentarse", es decir, a ingerir determinados alimentos por su aporte calórico.

Por su parte, la psicóloga de la Unidad de TCA del Hospital La Fe de Valencia, Gloria Cava, ha hablado de la relación entre la familia y este tipo de trastornos y ha explicado que el "modelo educativo hiperprotector que actualmente siguen muchos padres influye de manera decisiva tanto en el desarrollo como en el tratamiento de patologías como la anorexia".

Según Gloria Cava, a veces es la propia familia la que tiene una sobrevaloración de la imagen y la que transmite esa idea a los adolescentes.

Por otro lado, cuando los padres comienzan a ver en sus hijos una actitud reacia a la comida diaria, para evitar conflictos, cambian la dieta y les ofrecen alternativas menos calóricas que saben que los hijos van a aceptar, de modo que contribuyen a que el problema se instaure.

"Muchas veces, los padres hiperprotectores creen que un hijo bien educado equivale a un hijo siempre feliz y no soportan ver la más mínima manifestación de tristeza, cuando, a ciertas edades, es algo natural", ha señalado Cava, quien ha advertido de que negar o minimizar el problema "sólo lo empeora".

Algunas de las terapias que se están desarrollando en La Fe son de carácter psicoeducativo y están destinadas a apoyar a las familias en el manejo del problema redefiniendo el papel de los padres para que "abandonen la idea de que ellos no pueden hacer nada", ha indicado Cava. EFE

 

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