Participar en un programa de prevención reduce un 5% el resto a sufrir un trastorno

27/11/2006

Las burlas por la apariencia física, el permanente deseo de delgadez, haber realizado una dieta con antelación, la presencia de síntomas emocionales, la insatisfacción corporal y la autoestima baja son los factores de riesgo que influyen en la aparición de episodios de anorexia y bulimia entre la población adolescente de valenciana, según los datos de un estudio comparativo realizado por el director de la Unidad de Trastornos de Conducta Alimentaria del hospital La Fe, Luis Rojo, que presentó en un seminario que se celebra en la UIMP.

Para identificar las circunstancias que favorecen la aparición de algún trastorno de alimentación, el doctor Rojo estudió los antecedentes de los jóvenes que durante el curso 2005-06 habían tenido comportamientos alimentarios anómalos. «Queríamos ver cuales eran las características de estos adolescentes dos años antes para confirmar si ya tenían problemas entonces», declaró el especialista que manifestó que la investigación se ha realizado sobre un colectivo de 7.000 escolares que cursaban ESO cuando se pasó la primera encuesta en el año 20003-04 en la que participaron 44.000 estudiantes de la Comunitat y que dos años más tarde seguían escolarizados en la ESO y volvieron a responder las preguntas que se pasaron a un total de 23.000 niños. Los cuestionarios permitieron detectar la existencia de 147 casos ocultos de anorexia y bulimia, pero además abrió la puerta para que el equipo del doctor Rojo analizara los factores de riesgo reales que habían influido sobre estos adolescentes de 13 a 17 años. «Los niños que habían hecho dieta con más frecuencia hace dos años mostraban más facilidad para tener comportamientos alimentarios anómalos», explicó a Levante-EMV el especialista, quien destacó que los que hace dos años consiguieron las puntuaciones más alta en las preguntas referidas a los deseos de delgadez también son más proclives a sufrir anorexia o bulimia.

Estos resultados forman parte del Programa para la detección e intervención precoz sobre trastornos de conducta alimentaria (DITCA) que puso en marcha el doctor Rojo hace casi cuatro años y que consiste en dos actuaciones: pasar cuestionarios para identificar a los niños con problemas de alimentación y la realización de actividades por parte del propio centro escolar para mejorar los estigmas adquiridos al creer que se tiene una mala imagen corporal, corregir una mala alimentación y contrarrestar los efectos de la publicidad de que lo delgado es bello.

El doctor Rojo ha señalado que una de las conclusiones observadas es que la participación en el programa reduce hasta un 5% el riesgo a sufrir un trastorno.

FUENTE: Levante-EMV

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