Un trastorno de la conducta alimentaria no es solo una dificultad con la comida o la imagen corporal. Habitualmente es la expresión visible de un malestar emocional profundo. Muchas personas descubren que el trastorno ha sido, en algún momento, una forma de intentar sostenerse, regularse o recuperar sensación de control.
En terapia ofrecemos un espacio seguro, cercano y libre de juicios, donde poder comprender qué hay detrás del TCA y trabajar, de manera gradual y acompañada, los pensamientos, hábitos y conductas que mantienen el problema.
Cuando es necesario, coordinamos el tratamiento con nutricionista y psiquiatra, entendiendo que la recuperación requiere atender tanto la salud física como la emocional.
El objetivo no es solamente mejorar la relación con la comida, sino ayudarte a construir una forma de vivir con mayor calma, equilibrio y libertad.